
¿Sabías que la naturaleza es una enorme red que nos relaciona a todos los seres vivos unos con otros? Sucede que en cada hábitat viven cientos de especies distintas de animales, vegetales y hongos que constituyen la diversidad biológica del lugar. Aunque pareciera que todas las especies son independientes unas de otras, lo cierto es que todas están relacionadas entre sí y su ambiente, por lo que comen y por lo que las come. Cada una ocupa un lugar importante en la cadena alimenticia de las demás.
La cadena alimenticia es normalmente representada como una pirámide: en la base están las plantas que son las únicas que fabrican su propio alimento; luego viene los herbívoros que se alimentan de las plantas; después los carnívoros que se alimentan de los pequeños herbívoros, y en la punta de la pirámide se ubican los grandes depredadores que suelen ser más escasos porque necesitan grandes volúmenes de carne para alimentarse. Ademas, en cada cadena se incluyen los degradadores que se encargan de descomponer los desechos y regresarlos a la tierra (¿recuerdas el tema de la degradación?). La naturaleza sabe cómo mantener el balance entre las especies, el problema surge cuando variadas especies comienzan a desaparecer por obra del hombre provocando un desequelibrio en las cadenas alimenticias. Por eso es importante conservar las especies y sus hábitats: el desequilibrio de los ecosistemas nos afecta a nosostros directamente y además provoca daños imposibles de medir en la vida y el equilibrio del planeta.
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